
Los precios de los carburantes han pasado por altibajos en los últimos años, marcados por fenómenos globales como la pandemia, la guerra en Ucrania, las tensiones geopolíticas y ahora las incertidumbres políticas y de suministro. Para comprender mejor cómo se ha llegado a la situación actual y qué podemos esperar en 2026 —especialmente en España— es útil analizar distintos factores que han influido en estos mercados.
Tendencia reciente en España
Tras tocar máximos históricos en 2022, con la invasión de Ucrania y el colapso de suministros que disparó los precios a más de 2 € por litro, los carburantes han experimentado una tendencia general de descenso en los últimos dos años. Según los datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea, el precio medio del litro de gasolina 95 está cerca de 1,44 € y el del diésel en torno a 1,39 € a comienzos de 2026, cifras notablemente inferiores a las de mediados de 2022.
Durante 2025, los precios de ambos carburantes registraron ligeras caídas acumuladas. En general, el precio de la gasolina bajó aproximadamente un 4 % en 2025 y el gasóleo lo hizo en torno al 2 % a lo largo del año.
Factores que han influido en los precios
1. Oferta y producción mundial de petróleo
La cotización del crudo Brent —referencia para Europa— se ha movido alrededor de los 60–70 USD por barril en muchos periodos recientes, mucho más bajo que los picos impulsados por la crisis en Europa oriental en 2022. Esto ha frenado la presión sobre los precios de los carburantes. Además, previsiones de mercado sugieren que el exceso de oferta podría continuar durante 2026, con una media prevista de aproximadamente 55 USD por barril, lo que ejercerá presión bajista sobre los precios del petróleo y, por tanto, de los carburantes.
2. Geopolítica y tensiones internacionales
Las tensiones y conflictos en regiones productoras pueden provocar volatilidad. Por ejemplo, acontecimientos recientes en Venezuela han generado preocupación en los mercados petroleros y han provocado subidas cortas del crudo, ante la incertidumbre sobre el suministro. Aunque Venezuela posee algunas de las mayores reservas de crudo del mundo, su producción real sigue reducida por sanciones y falta de inversión. La posibilidad de cambios políticos que permitan recuperar parte de esa producción es un factor que muchos analistas consideran al evaluar el mercado, aunque su impacto directo en España a corto plazo sigue siendo moderado.
3. Regulaciones y fiscalidad
Los impuestos y regulaciones europeas también juegan un papel importante. En países como Irlanda, aumentos en impuestos al carbono y obligaciones de mezcla de biocarburantes han empujado los precios al alza para los consumidores, lo que ejemplifica cómo las políticas energéticas impactan directamente en los surtidores.
¿Qué puede pasar en el primer trimestre de 2026?
Los datos más recientes muestran que, en las primeras semanas de 2026, los carburantes han continuado con una ligera tendencia a la baja o estabilidad, reflejando tanto la menor presión del precio del crudo como los inventarios elevados de petróleo.
No obstante, el panorama no es uniforme:
- Si la oferta sigue excediendo la demanda, los precios podrían mantenerse moderados o incluso bajar ligeramente.
- Si surgen tensiones geopolíticas imprevistas o interrupciones en los suministros, podría reactivarse la volatilidad y subir los precios.
En conclusión, tras un periodo de precios altos y fluctuantes, el arranque de 2026 ha mostrado una ligera tendencia a la baja en España. Sin embargo, factores globales como la producción de petróleo, las tensiones geopolíticas y la política fiscal seguirán condicionando la evolución de los precios del diésel y la gasolina. El impacto de eventos como los que se viven en Venezuela destaca la sensibilidad del mercado energético global, aunque su efecto concreto sobre España dependerá tanto de la situación política interna de ese país como de la respuesta de los mercados internacionales.