El mercado de biocombustibles de segunda generación: evolución, precios y perspectivas para 2026

Los biocombustibles de segunda generación son los producidos a partir de residuos como el aceite vegetal usado en las cocinas de los restaurantes y bares que frecuentamos. Fuente: Pixabay

En un entorno global cada vez más preocupado por la descarbonización del transporte y la necesidad de cerrar el ciclo de los residuos, el mercado de los biocombustibles de segunda generación ha cobrado protagonismo en los últimos años. Estos combustibles, producidos a partir de residuos como el aceite vegetal usado (AVU), ofrecen una alternativa más sostenible tanto al diésel fósil como a los biocombustibles de primera generación basados en cultivos dedicados.

¿Cómo ha evolucionado el sector recientemente?

Durante 2025 se consolidó una tendencia que ya se venía observando desde 2023: una demanda creciente de combustibles renovables avanzados (incluidos HVO y biodiésel de grasa animal o residuos vegetales). Esto ha sido impulsado por varios factores:

  • Regulaciones climáticas más exigentes en la UE, como la Ley de Energías Renovables III (RED III), que obliga a incrementar la cuota de energía renovable en el transporte.
  • La mayor disponibilidad de materias primas residuales, especialmente aceite de cocina usado proveniente de hostelería y restauración.
  • Incremento de incentivos y certificaciones de sostenibilidad, que favorecen la adopción de biocombustibles avanzados en flotas pesadas y logísticas.

Según el último informe del Joint Research Centre de la Comisión Europea, el uso de biocombustibles avanzados podría reducir las emisiones de CO₂ en hasta un 88 % frente a combustibles fósiles si se evalúa todo el ciclo de vida. Este dato es uno de los principales argumentos que han impulsado su aceptación en sectores industriales y de transporte pesado.

Precios y competitividad del biocombustible

Aunque los precios del HVO y otros biocombustibles avanzados siguen siendo superiores a los del diésel convencional, la brecha se ha ido reduciendo. Esto se debe a:

  • La optimización de procesos productivos.
  • El incremento de la capacidad de producción en plantas especializadas en Europa.
  • La mejora en la calidad y disponibilidad de residuos utilizados como materia prima, como el aceite de cocina usado.

Además, los combustibles sostenibles reciben un valor añadido en determinados mercados que aplican impuestos al carbono o incentivos fiscales a aquellos combustibles de bajas emisiones.

¿Qué perspectivas hay para 2026?

Las perspectivas para este año son positivas:

  • Se espera que el uso de HVO aumente especialmente en transporte pesado, flotas logísticas y maquinaria agrícola, sectores donde la electrificación aún enfrenta barreras técnicas o de infraestructura.
  • En países con objetivos de descarbonización ambiciosos, como Alemania, Francia o Países Bajos, se prevé un crecimiento del consumo de biocombustibles avanzados al menos del 15 % anual en 2026.
  • Sectores como el transporte marítimo y la aviación (SAF) están explorando mezclas con biocombustibles reciclados como forma de reducir sus emisiones sin modificar las flotas existentes.

Esto representa una oportunidad real para los generadores de residuos (como restaurantes y comedores) que pueden aportar materia prima valiosa: el aceite vegetal usado.

¿Por qué es una oportunidad para el sector de gestión de residuos y hostelería?

El crecimiento del mercado de biocombustibles de segunda generación no solo implica una mayor demanda de combustibles sostenibles, sino también de los residuos que los alimentan. Negocios como bares, restaurantes o comedores colectivos que generan aceite de fritura, al contratar gestores legalmente autorizados para su recogida, contribuyen directamente a un modelo energético más limpio.

Además, al ser una materia prima que ya existe (y que de otro modo sería un residuo contaminante), su utilización en biocombustibles no compite con la producción de alimentos ni exige nuevas tierras agrícolas. Esto lo convierte en una solución eficiente, sostenible y alineada con los principios de economía circular.

El mercado de biocombustibles de segunda generación ha avanzado considerablemente, impulsado por regulaciones, sostenibilidad y el creciente reconocimiento de su valor real. Aunque aún existen desafíos —como costes relativos y necesidad de mayor infraestructura industrial—, las señales para 2026 apuntan a un crecimiento continuo. Y para sectores como el de la hostelería y la gestión de residuos, representa una oportunidad tangible de participar en una transición energética más responsable y eficaz.