
Las crisis energéticas globales tienen un impacto directo en muchos sectores económicos, y la hostelería no es una excepción. En 2026, el conflicto en Oriente Medio —especialmente la guerra relacionada con Irán— ha vuelto a poner de manifiesto cómo la inestabilidad geopolítica puede traducirse rápidamente en subidas del precio del petróleo, del gasóleo y de otros costes asociados.
Cuando sube el petróleo, sube todo
El petróleo Brent, referencia para Europa, ha llegado a situarse alrededor de 100 dólares por barril tras el estallido del conflicto, cuando antes de la guerra cotizaba cerca de los 70 $.
Este aumento se debe, entre otras razones, a los riesgos de interrupción del suministro energético en una región clave para el transporte de petróleo, especialmente si se ve afectado el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20 % del petróleo mundial.
Cuando el petróleo sube, el efecto dominó alcanza rápidamente a otros sectores de la economía.
Cómo afecta a bares y restaurantes
Aunque un restaurante no compre petróleo directamente, el encarecimiento energético repercute en varios costes:
1. Transporte y logística
La subida del gasóleo encarece el transporte de alimentos, bebidas y suministros.
2. Distribución de productos
Proveedores y mayoristas repercuten parte del incremento energético en sus precios.
3. Energía y servicios
Los costes de electricidad, gas o transporte de residuos pueden aumentar en contextos de crisis energética.
Además, la subida del precio del combustible ya está empezando a notarse en España, con incrementos en gasolina y diésel que pueden trasladarse a la economía doméstica y empresarial.
El papel de los combustibles renovables
Las crisis energéticas también han acelerado el interés por alternativas al petróleo. Entre ellas destacan los biocombustibles de segunda generación, producidos a partir de residuos como aceites de cocina usados.
Estos combustibles pueden contribuir a reducir la dependencia del petróleo y mejorar la seguridad energética, además de disminuir emisiones de gases de efecto invernadero en el transporte.
Una oportunidad dentro de la crisis
Para la hostelería, entender esta relación entre energía y economía puede ayudar a tomar decisiones más sostenibles. Gestionar correctamente el aceite usado, por ejemplo, permite que ese residuo se convierta en materia prima para combustibles renovables.
En un mundo donde las crisis energéticas seguirán siendo una realidad, avanzar hacia modelos más circulares y eficientes puede convertirse en una ventaja tanto económica como ambiental.