
En septiembre de 2025, se dio un paso significativo en España hacia la descarbonización del transporte pesado: la empresa Alfa Laval y Dreexo Energy firmaron un acuerdo para construir una planta de producción de biocombustibles avanzados en la zona portuaria de Cádiz. El proyecto combinará la producción de HVO (aceite vegetal hidrotratado) y SAF (combustible de aviación sostenible), utilizando como materia prima residuos vegetales y animales, incluyendo aceite vegetal usado (AVU).
La iniciativa se sustenta en una tecnología industrial de vanguardia que permite tratar una amplia gama de materias primas con altos estándares de eficiencia energética. Entre sus ventajas ambientales destacan la reducción del consumo de agua, la disminución de vertidos y el aprovechamiento de residuos que de otro modo terminarían en eliminación o vertido.
Un nuevo combustible para un nuevo modelo de movilidad
La producción de HVO ofrece una alternativa realista al diésel convencional, ya que es compatible con motores actuales sin necesidad de modificar la infraestructura. Esto resulta clave para sectores que no pueden cambiar fácilmente a vehículos eléctricos, como transporte por carretera o maquinaria industrial. Al utilizar AVU como materia prima, el proceso cierra un ciclo circular: el residuo se convierte en recurso.
Impulso ecológico, pero también reto normativo
Aunque la dimensión ecológica del proyecto es evidente, también pone de manifiesto los desafíos que afronta el sector. Entre ellos, la necesidad de cumplir con rigurosos requisitos de trazabilidad, la certificación de materias primas y la clasificación según la taxonomía europea de actividades sostenibles. Las empresas autorizadas para la recogida de aceite usado juegan un papel fundamental para garantizar que el proceso arranque con garantías.
Importancia para el sector HORECA
Para los negocios de hostelería, esta noticia tiene implicaciones directas. El aceite de fritura que generan restaurantes y cafeterías puede dejar de ser un residuo costoso para convertirse en un insumo de valor. Al entregar ese aceite a gestores autorizados, no solo se cumple la normativa, sino que se impulsa un modelo de economía circular que apoya la producción de combustibles más limpios.
Este proyecto representa más que una planta: es una apuesta por transformar el sistema energético europeo. Y comienza con algo tan cotidiano como el aceite usado que otros descartan.